Escribir ciencia ficción en el siglo XXI. ¿Realmente vale la pena?

…la ciencia ficción devora ideas, las digiere y nos dice cómo sobrevivir. Una cosa acompaña a la otra. Sin fantasía no hay realidad. Sin estudios sobre pérdidas no hay ganancias. Sin imaginación no hay voluntad. Sin sueños imposibles no hay posibles soluciones.

Ray Bradbury

No me avergüenzo de lo que hago, pero tampoco ando por ahí diciéndole a todo el mundo que soy escritor. Un amigo, informático también, me asaltaba a preguntas el otro día porque acababa de enterarse, vía Facebook, de mis pretensiones literarias.

¡Un blog! Te lo tenías callado. ¿De qué va? ¿Qué escribes?

Le respondí que, en general, el blog trata de literatura, pero me gusta escribir sobre todo ciencia ficción y fantasía. Esperaba la típica sonrisa condescendiente, esa que aparece en el rostro de muchas personas (escritores incluidos) cuando se habla de estos géneros y equivale a decir: Vaya, conque eres uno de esos. Para variar, mi interlocutor asintió y dijo:

Bien por ti. La ciencia ficción está en alza ahora.

¿Tú crees?, dije yo medio en broma, medio preocupado también.

Debo aclarar que el amigo del que hablo no está al tanto de la situación actual de este género literario en Cuba ni de las posibilidades editoriales que comienzan a abrirse para sus autores. Como casi todas las personas que conozco, quienes aseguran no tener tiempo para coger un libro (aunque sí para conectarse a Internet), mi amigo no se refería a la ciencia ficción como literatura sino como un fenómeno de los medios.

Si lo vemos desde esa perspectiva, tal parece que es verdad. Son tiempos interesantes para la industria del entretenimiento y la CF se presta muy bien a ello. Las nuevas tecnologías hacen posible todo tipo de proyectos cinematográficos y televisivos de alto presupuesto. Las franquicias se eternizan en secuelas y precuelas. Los universos extendidos de Marvel y DC Comics se extienden a más no poder y es la hora de desempolvar las viejas revistas.

¿Y esos libros clásicos de la ciencia ficción? ¿Nadie los desempolva?

Personalmente, creo que una buena adaptación de Dune no haría daño a nadie (Sí, otra más, con naves y gusanos de arena como Dios manda). Sin embargo, los productores de Hollywood deben pensar bien diferente. El público busca lo espectacular de la CF: naves que estallan estrepitosamente en el vacío, héroes musculosos e invulnerables, genios dementes que “hacen ciencia” con solo manipular, sin ton ni son, enrevesadas maquinarias. Por no mencionar que se huye de los argumentos complejos y desafiantes como de la peste bubónica. La adaptación de obras literarias parece entonces limitada a los best-seller de turno, muchos de los cuales ya vienen (como la comida instantánea) listos para ser adaptados, con su buena dosis de espectacularidad y lugares comunes incluidos.

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¿Ven a lo que me refiero? Espectacularidad. Aunque a mí también me gustó Edge of Tomorrow (2014), basada en una novela ligera de Hiroshi Sakurazaka.

Los videojuegos constituyen un tema aparte. Soy de la opinión de que hoy en día, para encontrar una historia de ciencia ficción decente fuera de los libros, hay que ponerse a los mandos. Cualquier película de la última década palidece ante sagas como Mass Effect, Metal Gear Solid o Dead Space. No obstante, el videojuego representa una forma de narración más interactiva, con cierta rigidez a la hora de crear escenarios y argumentos que tienden hacia los desarrollos no-lineales y con múltiples desenlaces. Podría no ser el vehículo ideal para la especulación científica, aunque sí para la adaptación de los géneros… Y claro, al final nada de eso importa si el jugador decide saltarse las cinemáticas y empezar a machacar botones.

No cabe duda. Desde que las historias se contaban a la luz de una hoguera y los oyentes se inclinaban para ver los gestos del narrador, ha llovido bastante. La palabra escrita fue un avance, un instrumento que se perfeccionó con los siglos, sobrevivió a la radio y la televisión, se adaptó a las redes. Sobrevive aún. Hasta cuándo, nadie sabe. No es solo un síntoma de la ciencia ficción, en general se lee muy poca literatura. Nuevas formas de contar, de eso se trata. La historia llega ahora a nuestros ojos (en 3D incluso) y a nuestros oídos sin necesidad de imaginar sensaciones, ni de usar ese molesto intermediario llamado cerebro. Cada vez optamos por medios de entretenimiento más pasivos.

libros-cf
Mientras tanto, en el Reino de las Polillas…

La ciencia ficción, por si fuera poco, está en peligro de quedar obsoleta. Eso si hacemos caso de lo que dicen algunos entendidos. Parafraseando a Arthur C. Clarke, el punto en que la tecnología se tornará “indistinguible de la magia” podría estar al doblar de la esquina. El futuro no es lo que solía ser y, para colmo, se mueve a gran velocidad. Nos alcanza en los titulares de las noticias y en los productos que inundan el mercado dejando obsoleta la tecnología que teníamos, justo cuando comenzábamos a acostumbrarnos a ella.

Aun así, no creo que sea la muerte de la ciencia ficción, solo nuestra innata necesidad de colocar señales de Non plus ultra cada vez que nos acercamos a lo desconocido. A medida que desvelamos algunos de los secretos sobre el funcionamiento del universo, más vasto se presenta ante nosotros. Además, la aplicación de los nuevos conocimientos requiere más que nunca de la literatura para cuestionar los caminos que toman la tecnología y la sociedad ahora que las leyes del mercado parecen imponerse a la ética y el sentido común.

Especular sobre la tecnología del futuro se torna arriesgado. Al lector promedio no le interesan las teorías y quizás esté más preocupado por enterarse de las funcionalidades que trae el último iPhone. Por otro lado, el lector exigente cuenta con mucha más información científica y ha leído tanta CF que ya casi nada puede sorprenderlo. El sense of wonder que impulsó el género en los años 50 del siglo pasado se comienza a echar de menos, avanza a duras penas entre tanta visión pesimista del futuro. La experiencia ha provocado un escepticismo total en los sucesivos autores, que no es precisamente algo malo, pero tanta distopía suele alejar a los lectores.

Recientemente leí sobre una entrevista al afamado escritor George R. R. Martin donde afirmaba que el éxito de la literatura fantástica por encima de la ciencia ficción, se debe a que ya nadie cree en el futuro. No pude encontrar referencia al texto original de la entrevista (Internet y las cosas del siglo XXI, otra vez), pero cierto o no, viniendo de un autor que también cultiva la CF, es suficiente para hacernos pensar a los que nos iniciamos en esta forma de creación. El género no está gastado como algunos dicen, pero el lente que se usa para mirar al mañana puede que necesite un recambio.

¿Especular sobre la ciencia ficción del futuro? Mejor no rizar el rizo, o este artículo no acabaría nunca. El escritor serio y comprometido, aun cuando dibuja un futuro probable, está escribiendo desde el presente y sobre el presente. Por más que se les califique de ilusos y escapistas.

Prefiero no colgar los guantes, seguir escribiendo cosas raras y cuando alguien se me acerque y pregunte ¿Escribes ciencia ficción?, esbozar una sonrisa cómplice que diga: Sí, soy uno de esos.


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13 comentarios sobre “Escribir ciencia ficción en el siglo XXI. ¿Realmente vale la pena?

  1. ¿Te consuela no ser el único? No sé si algún día escribiré algo decente, pero sé que sera una novela de ciencia ficción.

    Sí, dicen que las historias SciFi caducan vencidas por la tecnología, pero ahí esta Verne resistiendo el paso del tiempo para rebatirlo. Cierto que el genero esta plagado de clichés, pero no más que cualquier otro género. Verdad también que la industria del cine y la presión de las editoriales ávidas de best sellers imponen estándares bastante ligeros en cuanto a estilo y profundidad literaria, pero ahí está también la maestría del autor, y esa heterodoxia cuyo precio es que los libros no ocupen escaparates.

    Y más cierto aún es el hecho de que se nutre de un público joven, y tal vez por eso esté mal vista en ciertos circulos, pero no es desdeñable el mérito de autores denostados por su propio éxito (ah, la envidia) que han conseguido que millones de adolescentes apaguen un rato la play y cojan un libro. Solo eso merece un nobel, ahora que han abierto la veda.

    Pero la ciencia ficción tiene algo diferente, atractivo y demoledor: es el reino de la imaginación. Mucho más que cualquier otro, por la sencilla razón de que el contexto nunca puede estar basado en hechos reales, ni de lejos.

    Y mientras los otros géneros se ocupan hasta la saciedad del “quienes somos” y “de donde venimos”, la ciencia ficción es el único que se preocupa por el “y adonde vamos”, que es la esencia de la curiosidad, esa enorme virtud de la especie humana.

    Dicho lo cual, y a título personal, no se si conoces un libro de Orson Scott Card acerca de la escritura de ciencia ficción. Te lo recomiendo, porque destruye algunos mitos y alimenta otros que son los que a nosotros, esos tipos raros, nos quitan el sueño.

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    1. Curiosidad. Esa era la palabra que me faltaba. En efecto, es una de las mejores cualidades de nuestra especie y, como ya mencionaba en el artículo, hay más interrogantes hoy que hace cien años.
      Sobre el libro de Scott Card, no lo conozco. Debe ser interesante, pues se trata además de un autor con fuertes creencias religiosas(mormón, tengo entendido). Si pudieras darme el nombre del libro te lo agradecería.
      ¡Y ánimo con esa novela, Israel! Si se escribe con pasión y seriedad, los tipos raros de todo el mundo estaremos encantados de leerla.
      Un saludo para ti.

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  2. Es verdad que al cine está llegando mucha basura de bestsellers juveniles pésimos (como el Corredor del laberinto). En cuanto a la literatura, hay un grupo de fans de toda la vida que leen y seguirán leyendo CF. No es un género para multitudes, y quizás nunca lo sea.

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    1. Y para qué hablar de Los juegos del Hambre y Divergente, no pasé de las primeras partes. Creo que en la última década solo he disfrutado Edge of Tomorrow y Predestination(adaptación de All You Zombies, de Robert Heinlein). Para colmo, ver películas de CF es normal, todo el mundo lo hace para “desconectar”, pero que no te vean leyendo un libro de CF. Los lectores de ciencia ficción(la buena) siguen siendo un grupo reducido. Qué se le va a hacer.
      Gracias por tu aporte, Roger.

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      1. Los juegos del hambre son relativamente buenos. Por lo menos, la protagonista evoluciona y nos libramos del final feliz. Divergente es pura caca, tan malo que había olvidado mencionarlo.

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    1. Y aun así no dejan de parecernos interesantes esas novelas y autores. Nos enseña mucho del desarrollo del ser humano, al ver los futuros que ellos imaginaban. Las cosas en que acertaron y otras que nos causan gracia hoy día, sobre todo los futuros utópicos, cuando aún se confiaba en la labor bienhechora de la ciencia.
      Gracias por tu comentario. Ese es el espíritu!

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      1. Sí, gracias, en todo caso yo sigo confiando en “la labor bienhechora de la ciencia”. Creo que es precisamente la falta de ilusión y de confianza a la hora de solucionar problemas la que la hace peligrosa. Lo mejor que puedo hacer ahora es recomendar este texto de Neil Gainman

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